Deposito de Garantia

DEPÓSITO DE GARANTÍA LOCATIVO EN
MONEDA EXTRANJERA Y EL DERECHO DE PESIFICACIÓN
por Enrique L. Abatti e Ival Rocca (h)

Sumario: I. Análisis previo. II. Naturaleza jurídica del depósito dinerario en garantía locativa. III. Conclusión. IV. Jurisprudencia. V. Sobre la consolidación normativa. VI. Bibliografía.

I. ANÁLISIS PREVIO

1. Contrato de depósito

a) Concepto:

En el ámbito del derecho civil describiremos al contrato de depósito como aquel por el cual una de las partes –depositante‑ entrega a la otra –depositario‑, una cosa con la finalidad de custodiarla ‑en principio gratuitamente‑, hasta que aquélla la reclame. Para el Cód. Civil (art. 2182) “El depósito se verifica, cuando una de las partes se obliga a guardar gratuitamente una cosa mueble o inmueble que la otra le confía, y a restituir la misma e idéntica cosa”.

Como podemos ver, a diferencia de la mayoría de las legislaciones comparadas, en nuestro sistema legal se incluyen los inmuebles.

b) Caracteres:

Sus caracteres esenciales son: a) típico, porque posee regulación legal propia (arts. 2182 a 2239 Cód. Civil); b) no formal (art. 2201 Cód. Civil); c) de ejecución continuada, porque el deber de custodia del depositario se da continuamente; d) gratuito, según lo establece el art. 2182 del Cód. Civil, pero puede ser oneroso por acuerdo de voluntades (arts. 2183 y 1197 Cód. Civil), aunque en el derecho comercial, siempre es oneroso (art. 573 Cód. Comercio); e) unilateral, porque las obligaciones alcanzan sólo al depositario, quien debe cuidar de la cosa para luego restituirla al depositante, quien sólo está obligado a restituir los gastos de conservación, si los hubo, lo cual constituye una obligación meramente eventual; pero será bilateral si fuera oneroso; f) real, ya que se perfecciona con la entrega de la cosa (art. 2190 Cód. Civil), que puede ser efectiva o, ficta, si la cosa se encuentra ya en poder del depositario en virtud de un título distinto al del depósito. Podrá ser consensual, de tratarse de una promesa de depósito concluida por la expresión de voluntad de ambas partes, conforme lo sostiene la doctrina mayoritaria tanto extranjera como nacional (Planiol, Ripert y Savatier, Baudry, Lacantinerie y Wahl, Puig Brutau, Puig Peña, Larenz, Salvat, Machado); g) de confianza, porque el depositario está obligado personalmente a custodiar la cosa, sin posibilidad de delegar en otro tal carga, salvo pacto expreso en tal sentido, incluso también le alcanza la obligación de guardar secreto (art. 2207 Cód. Civil);

c) Categorías:

El art. 2187 del Cód. Civil dispone que el depósito puede ser: a) voluntario, cuando la elección del depositario dependa del depositante. b) forzoso, cuando se realice por ocasión de algún desastre, como incendio, ruina, saqueo, naufragio u otros semejantes y el equipaje de los viajeros introducidos en hoteles, “hosteles”, “aparoteles”, u otras fincas destinadas a hospedaje, etc.

A su vez, el art. 2188 del Código establece que el depósito voluntario es: 1) Regular, cuando la cosa depositada puede individualizarse, como un inmueble, mueble no consumible, dinero o una cantidad de cosas consumibles, si el depositante las dio al depositario en saco o caja cerrada con llave, sin entregarle la misma o algún bulto sellado o sobre lacrado o con un signo que lo distinga. También habría depósito regular al entregarse una suma dineraria en billetes dejando constancia en el contrato de su numeración y montos respectivos, con prohibición para el depositario de disponerlo. Otro supuesto de depósito regular sería el de monedas antiguas, porque el ser piezas numismáticas no son cosas fungibles. Asimismo éste artículo categoriza como regular al depósito de títulos crediticios de dinero o de cantidad de cosas consumibles, cuando el depositante no autorizara al depositario para su cobranza, pues en contrario se trataría de una cosa fungible y consumible y, por tanto trataríase de un depósito irregular. Por último, la parte final de la norma determina a los títulos de derechos reales o de créditos que no sean en dinero, como depósito regular; 2) Irregular, será el de cosas fungibles o consumibles que una vez entregadas no pueden ser individualizadas; según el art. 2189 del Cód. Civil, dinero o una cantidad de cosas consumibles, si el depositante concede al depositario su uso o las entrega sin las precauciones del inc. 2º del art. 2188 (dinero o cosas consumibles en bulto o caja cerrada con llave o sobre lacrado), aunque le concediere el uso o se lo prohibiere. Por lo tanto, si el depositante no individualizó las cosas consumibles entregadas al depositario, quedará autorizado a consumirlas aunque el contrato lo prohíba. La última parte de este artículo incluye como depósito irregular a los documentos que representen créditos dinerarios o de cantidades de cosas consumibles, si el depositante autorizó al depositario para su cobranza, ya que el dinero cobrado será consumible.

II. NATURALEZA JURÍDICA DEL DEPÓSITO DINERARIO

EN GARANTÍA LOCATIVA

1. Denominación

El depósito de garantía de la locación, también llamado de garantía locativa o en garantía o dinerario de garantía locativa, es una convención accesoria del contrato principal (contrato de locación), con la función de asegurar el cumplimiento por parte del locatario de las obligaciones legales y convencionales a su cargo y puede ser entregado por el mismo locatario o un tercero.

Recordemos que para la Ley de Locaciones Urbanas 23.091 (art. 7º b), en los arrendamientos con destino habitacional, el locador no podrá exigir del locatario más del equivalente a un mes de alquiler por año de plazo locativo, pero nada impedirá que cuando sea un tercero quien ofrezca e integre ese depósito, puedan aceptarse sumas mayores a las limitadas por esta norma de orden público, pues sólo alcanzará al locatario. Para los restantes destinos, no rige esta veda; así en una locación de comercio, industria u oficina, el locador podrá exigir montos que superen al mes de alquiler por año contractual.

2. Formas de integración

a) Cosas fungibles

En general, está constituido por cosas fungibles, como una suma dineraria, que puede ser en moneda nacional o extranjera, ésta última categorizada como cosa fungible, al ser asimilada a la moneda de curso legal en virtud de la reforma establecida por la ley 23.928 a los arts. 617 y 619 del Cód. Civil. También, aunque con menos frecuencia, se presentan casos de entrega en garantía, de metales preciosos o pagarés de terceros, cheques, títulos de la deuda pública, con autorización para su cobro por el depositario, granos, etc.

b) Cosas no consumibles

Hay otras formas de integración en cosas no fungibles, como en monedas de oro antiguas, medallas, obras de bellas artes, cuadros, esculturas, dinero registrando la numeración de los billetes o en caja cerrada con llave y sin entregarla al depositario, en sobre lacrado o cosas consumibles en bulto cerrado etc.

3. Naturaleza jurídica

Si se tratara de depósito de cosas fungibles, será un depósito irregular y si lo fuera en cosas no fungibles, sería regular.

Hay que tener en cuenta que en el depósito irregular, el depositario tiene derecho a usar el depósito, salvo prohibición expresa (art. 2221 Cód. Civil) y a compensar con el depósito cualquier crédito líquido y exigible que tenga contra el locatario (art. 2223 Cód. Civil), en cambio en el regular, este derecho no le asiste (art. 2219 Cód. Civil), salvo pacto expreso que lo autorice, por ello, en esta clase de depósito, habrá que establecer dicha facultad en el contrato, a diferencia del irregular, donde no será necesario.

4. Contratos alcanzados por el derecho de pesificación (ley 25.561)

En el caso de moneda extranjera, aunque podría llegar a sostenerse que sería un depósito regular alcanzado por las disposiciones de los arts. 2182 y conc. del Cód. Civil y que el locador tendría que devolver idéntica moneda a la recibida, ello también fundado en el art. 2188 inc. 1º (cosa no consumible), inc. 2º (dinero en caja cerrada, no entregándose la llave), sin embargo, el art. 617 del Código otorga a la moneda extranjera el “status” de dinero, tornándolo fungible y comprendido en las disposiciones de la ley 25.561, Dec. 214 y conc. y ley 25.713, por lo que su pesificación es obligatoria.

Por nuestra parte, inclinamos la opinión a que en principio se trataría de un depósito irregular (art. 2189 Cód. Civil), (Abatti, Enrique L., Dibar, Alberto R. “La indexación del depósito de garantía en la locación, E.D., 83-163; Salgado Alí, J. Locación, comodato y desalojo, ed. La Rocca, Bs. As., 1992, pág. 60), porque si bien en la mayoría de los contratos se determina que es recibido para responder a obligaciones del locatario, prohibiéndole imputarlo a cancelar alquileres, el locador está facultado a su disposición para compensar créditos locativos o daños y sería discrecional de éste imputarlo al pago de arriendos, conforme lo dispuesto por los arts. 2221 y 2223 Cód. Civil (CNEsp. Civ. y Com. Sala V, 4-10-1977, Mandaradoni, Daniel A. c/ Ques, Jaime y otra”, ED., 83-163).

Además, por un elemental principio de igualdad ante la ley (art. 16 CN) si el locatario puede cancelar alquileres pactados en dólares con pesos, ¿cómo el locador va a carecer de igual derecho y no poder devolver el saldo del depósito pesificado, sustituyendo la moneda originariamente recibida, si ello también es una obligación contractual alcanzada por el art. 1 del Dec. 214/02 y la ley 25.713?

Desde luego, que todo ello corresponde desde el punto de vista de la estricta aplicación del derecho de pesificación compulsivamente impuesto por la ley 25.561 y disposiciones concordantes (decretos 214, 320, 762, 1242 del 2002 y ley 25.713), inconstitucionales, entonces no habría que pesificar los alquileres y por ende el depósito de garantía, aunque de todos modos se trataría de un depósito irregular.

5. Reajuste por CVS o CER a su devolución

Por imperio de la ley 25.713, cuando se trate de contratos locativos de vivienda única, familiar y de ocupación permanente donde el locatario sea persona física (no jurídica), el depósito deberá pesificarse, adicionársele el “CVS” desde noviembre de 2002, hasta el día de su devolución y, para los restantes destinos (comercial, profesional, vivienda no única, etc.), se le aplica el CER desde febrero de 2002. (Abatti, Enrique L. Rocca, Ival (h), La sustitución del CER por el CVS en algunos créditos y alquileres, ED., 198-770).

Si el locador decidiera unilateralmente dispensar parcial o totalmente algún incremento, sea por el CER o el CVS, tendría que insertar una reserva en sus recibos y así lograr un efecto conmutativo sobre el monto a reintegrar al finiquito, porque de lo contrario, deberá devolverlo incrementado con dichos índices (Abatti, Enrique L., Rocca, Ival (h), 350 Modelos de contratos y documentos comerciales, Abacacía, Bs. As., 2003, pág. 243).

6. Reajuste equitativo y esfuerzo compartido

Si las partes no estuvieran de acuerdo en la restitución del depósito pesificado, más la aplicación del CER o CVS, según el destino locativo de que se trate, por tratarse de obligación de cumplimiento diferido, pueden plantear el reajuste equitativo de la suma a devolver por el locador o a recibir por el locatario o depositario, en su caso . Esto no lo podrá solicitar el locador que se encuentre en mora en la restitución del depósito. También podrá aplicarse el principio del esfuerzo compartido. Estos mecanismos están contemplados por el art. 11 de la ley 25.561, reformada por la ley 25.820, donde es de aplicación tal metodología en todas las obligaciones originarias en moneda extranjera, no vinculadas al sistema financiero, anteriores al 6 de enero de 2002, que fueron pesificadas “uno a uno”, exista o no mora del deudor.

7. Excepciones

Sin embargo, existen algunas excepciones al principio precedentemente expuesto, en cuyo caso se tratará de depósito regular:

a) Moneda extranjera en sobre cerrado o identificada: Billetes correspondientes a moneda extrajera, que han sido colocados en sobre cerrado o se los ha identificado por su numeración, deberán ser restituidos los mismos, por aplicación del art. 2188 inc. 2º del Cód. Civil;

b) Argentinos oro: Al tratarse de moneda local de curso legal, no ha sido alcanzada por las disposiciones de la ley 25.561 de pesificación obligatoria. Por lo tanto, el locador deberá devolver la misma moneda, concomitantemente a la obligación del locatario de cancelar los alquileres en dicho signo monetario, sin pesificar;

c) Monedas de oro extranjeras: en la medida en que sean monedas de curso legal en su respectivos países (mejicanos ‑37,5g‑, Kruger rands ‑31,104g‑, chilenos ‑20,33g‑, libras Elizabeth ‑7,33g‑), están alcanzadas por las disposiciones de la pesificación compulsiva de la ley 25.561. Pero si fueron entregadas en caja o sobre cerrado o identificadas con algún signo que las distinga o se tratara de piezas numismáticas (monedas antiguas) estaremos ante un depósito regular y, deberán ser entregadas al locatario las mismas piezas monetarias.

8. Nuevos contratos

En los contratos excluidos de la ley 25.561 o sea los posteriores al 6/01/2002, rige el principio de autonomía de la voluntad (art. 1197 Cód. Civil), por lo tanto el depósito podrá darse en moneda extranjera (generalmente dólares o euros) y a la finalización del plazo contractual, tendrá que restituirse al locatario en la misma moneda. Si fuera pactado en pesos, se devolverá en pesos sin reajustar (conf. art. 4º ley 25.561, que prohíbe las actualizaciones) o si así se convino en el contrato, cuando el alquiler fuera progresivo, se reintegrará en el equivalente al último alquiler vigente.

De todos modos hay que tener presente, que en algún momento será derogada expresa o tácitamente la irracional prohibición de reajustar refrendada por la ley 25.561, por lo que cuando se trate de depósitos en pesos, convendrá incluir en el contrato locativo una cláusula de reajuste en suspenso que abarque todas las sumas dinerarias involucradas (alquileres y depósito de garantía), para regir automáticamente cuando caiga la veda indexatoria, a fin de evitar conflictos futuros para establecer el índice y su forma y periodicidad de aplicación (Abatti, Enrique L., Rocca, Ival (h), 350 Modelos de contratos y documentos mercantiles, Abacacía, Bs. As., 2003, pág. 179).

El reajuste o indexación del depósito al reintegro lo sostuvimos en ocasión de comentar un fallo de la CNEsp. Civ. y Com., sala V, arriba citado (ED, 83-163), exista o no mora del locador depositario, conforme los principios del art. 953 Cód. Civil y además al tratarse de un contrato de ejecución diferida, si se tornare excesivamente oneroso, se aplicaría el art. 1198 del Código.

9. Imprevisión

Cuando el contrato locativo previera alguna cláusula renunciando al instituto de la imprevisión (art. 1198 Cód. Civil), habrá que formular tres distingos: a) Contratos anteriores a la ley 25.561, por ende alcanzados por la imperatividad de la pesificación: En este caso, en principio, el acuerdo de voluntades cedería ante esta ley de orden público que ordena convertir la suma dineraria en moneda extranjera en pesos “uno a uno”, si se trata de dólares estadounidenses y, no habría posibilidad alguna de invocar la imprevisión, pero, por otro lado, la misma ley 25.561, en su art. 11, reformado por la ley 25.820, trae una referencia a la posibilidad de reajustar equitativamente las contraprestaciones que quedaron pesificadas, incrementada por la aplicación del coeficiente de reajuste que corresponda según el destino locativo, que serán el CER o el CVS e incluso, dispone que el PEN., queda facultado a dictar disposiciones aclaratorias y reglamentarias sustentadas en la doctrina del art. 1198 del Cód. Civil y el principio del esfuerzo compartido, con lo cual en la práctica se abre el camino a la justicia para aplicar estos principios, tal como se desprenden de los fallos que se han ido dictando, basados en el texto del art. 8º del Dec. 214/2002, que es muy similar al nuevo art. 11 citado, luego de la reforma introducida por la ley 25.820. Desde luego, nada impide que el locatario plantee la inconstitucionalidad de la citada norma y reclame la restitución del depósito en la moneda de origen, pero en ese caso se enfrentaría a que su demanda sea considerada incongruente por aplicación de la doctrina de los actos propios, si a su vez pagó los alquileres acogiéndose a la pesificación legal, con el posible resultado del rechazo de su pretensa; b) Contratos posteriores al 6-10-02, consecuentemente no alcanzados por imperatividad de la ley 25.561: En este supuesto, el pacto de renuncia a invocar el instituto de la imprevisión es perfectamente válido, dado que la disposición del art. 1198 2da. parte del Código Civil no es de orden público y deberá respetarse; el locador ante un acontecimiento extraordinario e imprevisible, igualmente estará obligado a restituir el depósito en la misma moneda extranjera que lo recibió; c) Por último y, esto es de aplicación en ambas hipótesis “a” y “b”: Cuando se trate de depósito en moneda nacional de curso legal y contratos anteriores al 6/01/2002, por no constituir obligaciones en moneda extranjera, no están alcanzados por la ley 25.561 y por tanto quedan en pesos sin aplicación de índice alguno y así el locador devolverá la cantidad nominal recibida, con el agregado que como el locatario renunció a la imprevisión, no podrá solicitar tal reajuste equitativo. En el caso de los contratos posteriores a la vigencia de la ley premencionada, también es aplicable la misma solución, dada la eficacia de la renuncia a la invocación de imprevisión.

III. JURISPRUDENCIA

a) En un fallo dictado sobre el reintegro del depósito de garantía de la locación, se resolvió aplicar una pesificación de $1,60 por dólar. Pero es de destacar que se arribó a esta conclusión porque el locador demoró en restituirlo, dado que también había mora del inquilino con sus obligaciones o sea, hubo incumplimiento de ambas partes y anterior a la vigencia de la ley 25.561, siendo el argumento del locatario, que él se vio impedido en obtener los dólares antes de la pesificación obligatoria. Por ello, de la lectura del fallo, se infiere que si la mora del locador en devolver el depósito se hubiera producido luego del 6/01/02, estaría obligado a restituir la suma pesificada “uno a uno”, como lo establece la ley 25.561 y, desde luego con el CER o el CVS, según corresponda de acuerdo al destino locativo, esto teniendo en cuenta que a la fecha del fallo (14/02/2003), no se encontraba vigente la ley 25.820, que reforma el art. 11 de la ley 25.561, imponiendo el derecho de pesificación aún en las obligaciones en mora anteriores al 6/01/2002 (Cám. Nac. Apel. en lo Civil de Cap. Fed., Sala H, integrada por los Dres. Jorger Giardulli, Elsa Gatzke Reinoso de Gauna y Claudio Kiper, 14/02/03 “IMPORTECA S.A. C/ VIZOSO, Rubén Oscar y otro s/ Cobro de sumas de dinero”;

b) A su vez, la Sala F de la CNCiv., integrada por los Dres. Zannoni, Posse Saguier y Highton de Nolasco, con fecha 29/04/2004, resolvió que un depósito en moneda extranjera en un contrato anterior al 06/01/2002, debía restituirse en moneda argentina, a la paridad de 1 dólar estadounidense igual a 1 peso, porque la devolución al locatario de la suma entregada por él en garantía y en los términos del art. 4º de la ley 23.091, constituye una obligación de restituir sumas de dinero no vinculada al sistema financiero que, por serlo en dólares, está alcanzada por las normas de la emergencia económica contenidas en la ley 25.561, modificada por la ley 25.820, y los decretos 214/02 y 762/02.-Disponiendo el fallo que de acuerdo a lo que establece el art. 11 de la ley, su pesificación a la paridad 1 dólar E.U.A. igual a 1 peso es procedente, haya existido o no mora del deudor al tiempo de su entrada en vigencia. En tal sentido recuerda que la misma Sala ha adherido a la constitucionalidad de las normas relativas a la emergencia económica y su aplicabilidad a los alquileres (conf., “Ruberto c./ D´Arienzo” del 14/3/03, publicada en LL, suplemento del 19/3/03, fallo 105.204 y, en igual sentido, Sala C, “Fraschina c./ Lamas” del 8/7/03 y “Sabre Internacional c./ Sadia” del 8/8/03). De acuerdo a lo establecido por el art. 2º del decreto 762/02, y por tratarse en el caso de una obligación derivada de un contrato de locación con destino a vivienda familiar, no corresponde adicionar a la suma el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), y consecuentemente se aplicará el CVS;

c) En otro fallo, ahora en los autos caratulados “SABRE INTERNACIONAL INC. c/ SADIA EMPRESA CONSTRUCTORA SA y otro s/ Cobro de sumas de dinero”, la Sala C de la CNCiv., con fecha 08-08-2003, dispuso que como la ley 23.091 en su art. 4º prevé que las cantidades entregadas en concepto de fianza o depósito en garantía serán devueltas reajustadas por los mismos índices utilizados durante el transcurso del contrato al finalizar la locación, se trata de una obligación de restituir sumas de dinero y, por tanto, a todas las sumas pactadas en ese contrato en dólares estadounidenses resultan aplicables las normas sobre emergencia económica contenidas en la ley 25.561 y en el decreto 214/02. Por ello, de conformidad con el art. 4º del citado decreto 214/02 y por tratarse de un contrato de locación que no se encuentra entre los supuestos exceptuados por el art. 2º del decreto 762/02, o sea que se está ante un destino lucrativo, corresponde aplicar a la cantidad que deberá restituir la parte locadora, el CER;

d) Otra solución trajo la sentencia del Juzgado Nacional de 1ra. Instancia en lo Civil Nº54, a cargo del Dr. Ricardo Li Rosi, secretaría del Dr. Javier Fernández, en autos “BONATTI de CARRERAS, Alicia y otro c/ BAUDOINO, Alicia Delia s/ Consignación” (Expte. Nº 36.320/02), que no se encuentra firme y que ante la demanda del locatario cuyo contrato venció el 31/03/2002, por devolución en su moneda de origen (dólares) del depósito locativo, determinó que el locador debía restituirlo pesificado “uno a uno”, previa deducción de las deudas del locatario por expensas de la P.H., y consumos de teléfono, electricidad y gas, con un interés del 6% anual hasta la fecha del fallo y de allí en más hasta el efectivo pago, con la tasa pasiva del BCRA. En este fallo, se analiza con profundidad la doctrina de los actos propios (venire contra factum), en relación a la pesificación consentida por el locatario, al pagar los alquileres acatando la ley 25.561, para luego incongruentemente reclamar la restitución de la suma entregada oportunamente en dólares como depósito locativo, en la moneda de origen.

IV. CONCLUSIÓN

En las locaciones originariamente pactadas en moneda extranjera, cuyos contratos preceden a la ley 25.561 (anteriores al 6/01/2002), se pesificará el depósito dinerario en garantía del cumplimiento de obligaciones del locatario, por extensión de lo dispuesto por el art. 1° del Dec. 214/02 y ley 25.713, tal cual se procede con los arriendos o alquileres, con los reajustes que correspondan (CER o CVS), según el destino locativo. Esto es siempre y cuando no se plantee la inconstitucionalidad de las normas sobre emergencia económica, porque en ese caso, distinta será la solución.

Para los contratos suscriptos luego del 6/01/2002, se aplica el principio de autonomía de la voluntad, por lo que si se trata de un depósito en moneda extranjera, el locador deberá restituir la moneda de origen. En ambos casos, con las salvedades sobre imprevisión precedentemente expuestas en “III”, “8” y, si se tratare de suma dineraria en pesos, aunque no es la temática aquí desarrollada, deberá tenerse en cuenta que en algún momento se derogará expresa o tácitamente la irracional prohibición legal de indexar impuesta por la ley 23.928 y reafirmada por la 25.561, que consideramos inconstitucional por violatoria de la garantía establecida por el art. 17 de nuestra Ley Fundamental.

V. SOBRE LA CONSOLIDACIÓN NORMATIVA

Nos embarcamos con la unificación procedimental y, aunque sea transformando la organización federal, para explorar otros rumbos que favorezcan el desarrollo nacional. Cuan trascendente sería empezar consolidando los veintitantos códigos rituales y virar hacia el horizonte supremo de fusionar los sistemas legislativo y de gobierno republicanos, hacia una ágil y austera administración. ¿No cabría acaso para la ciudadanía argentina un Gran Parlamento, nacional y bicameral, que nos representada a todos, en simpatía con sólidos basamentos municipales? Es en este tercer milenio cristiano, cuando los hehos nos llaman a seguir el derrotero de las naciones delineantes del futuro planetario y navegar a toda máquina hacia una unión legislativo-jurisdiccional, levando anclas a estructuras sólo congruentes en la declinación y el dispendio.

VI. BIBLIOGRAFÍA

Abatti, Enrique L. y Rocca, Ival (h), Leyes de alquileres 21.342, 23.091, 24.808 y 25.713. Explicación y comentario, García Alonso, Bs. As., 2004.

Abatti, Enrique L. y Rocca, Ival (h),, “La sustitución del CER por el CVS, en algunos créditos y alquileres (decreto 762/02)”, El Derecho, 10/07/03, p. 1.

Abatti, Enrique L. y Rocca, Ival (h),, 350 Modelos de contratos y documentos mercantiles. Civiles, comerciales, laborales, rurales, García Alonso, Bs. As., 2004.

Abatti, Enrique L. y Rocca, Ival (h),, Desindexación y Convertibilidad, Abacacía, Bs. As., 1991.

Abatti, Enrique L. y Griffi, Omar E. “La indexación del depósito de garantía en la locación”, El Derecho, tomo 83, p. 162.

Rocca, Ival, Indexación del depósito de locación, Bases y modelos, Bias Editora, Bs. As., 1978.

Salgado, Alí, J. Locación, comodato y desalojo, ed. La Rocca, Bs. As., 1992, pág. 60.

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